lunes, 4 de abril de 2011

Nadie corre por las calles, no se oyen gritos de desesperación ni llantos que protagonicen la jornada. Los y las trabajadoras continúan con sus quehaceres, los pequeños aprenden una nueva lección en la escuela. Pero el temblor lo han sentido todos y todas. Muchas famílias han perdido, otras viven aún en el desconcierto. No hay aglomeraciones de población pidiendo explicaciones, ni saqueos, ni la ley del talión como justificación de una revuelta...contra qué o quién?... Pero, inevitablemente, la serenidad se va filtrando por una grieta de 20 cm que mantiene en la cuerda floja a la política nuclear japonesa. Aún no huele a caos. 

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